La artista argentina Saramalacara lanza Mataderos, su segundo álbum de estudio, un proyecto que marca un nuevo capítulo en su carrera y que profundiza su presencia dentro del universo del cloud rap y el rage contemporáneo. Con este trabajo, la cantante amplía su identidad sonora junto a productores internacionales vinculados a la escena global.
El disco reúne a nombres influyentes del sonido actual como F1lthy, conocido por su trabajo con Playboi Carti, Lucian, Lukrative y Ojivolta, además de colaboradores del mundo del pop experimental y la electrónica como Dylan Brady del dúo 100 gecs y Casey MQ. El resultado es un álbum que mezcla texturas digitales, sensibilidad emocional y una fuerte impronta estética.
Un disco creado entre Los Ángeles y Buenos Aires
Mataderos fue grabado en Los Ángeles durante 2025 y cuenta con la producción ejecutiva de los argentinos Evar y Dayvan, colaboradores cercanos de la artista desde sus primeros pasos. A lo largo de 17 canciones, Saramalacara mantiene la atmósfera etérea que caracteriza su música, pero suma nuevas capas de intensidad propias del rage y el trap más experimental.
El título del álbum refleja una tensión central del proyecto: el contraste entre su crecimiento internacional y el vínculo permanente con Mataderos, el barrio donde creció. Esa dualidad entre lo global y lo local atraviesa tanto las letras como el concepto general del disco.
Historias de ascenso, memoria y pertenencia
El recorrido emocional del álbum se abre con “Señal de Dios”, uno de los temas centrales producido por F1lthy y Lucian, donde la artista explora la desconexión emocional tras una relación y encuentra en el escenario el único lugar donde recuperar el foco.
En otras canciones como “Despacio” o “Creo que nos podemos ir”, la artista reflexiona sobre su camino dentro de la música: desde los primeros pasos en la escena hasta la posibilidad de colaborar con referentes que antes escuchaba como fan.
El disco también deja espacio para momentos más íntimos. En “En la Oculta”, Saramalacara vuelve a escenas de su adolescencia y a los rituales cotidianos de barrio que marcaron su identidad antes del salto a la escena internacional.
Un álbum donde lo local define lo global
Aunque el disco cuenta con una fuerte proyección internacional, el espíritu de Mataderos está profundamente conectado con su lugar de origen. Las canciones incorporan referencias sensoriales y recuerdos de la vida en el barrio, generando una narrativa que oscila entre el deseo de escapar y la necesidad de mantener ese vínculo.
Temas como “Millies Per Day” incorporan guiños al hyperpop, mientras que “MTD Dreams” se mueve en un tono más melancólico ligado a la memoria de la infancia. Hacia el final, canciones como “Tenemos Piel” y “Uno Atrás de Otro” combinan bases de trap, climas emo y una actitud desafiante que cierra el álbum con una energía intensa.
Una figura clave de la nueva escena argentina
Con 25 años, Saramalacara se consolidó como una de las voces más innovadoras de la escena alternativa del país. Surgida del colectivo Rip Gang, llamó la atención con su álbum Heráldica, reconocido por Rolling Stone entre los mejores discos latinos de 2024.
Con Mataderos, la artista lleva su propuesta un paso más allá: un proyecto que mezcla trap, hyperpop y estética digital con una narrativa profundamente personal. El resultado es un álbum que reafirma su lugar dentro de la música argentina contemporánea y la posiciona como una figura cada vez más influyente en la escena internacional.







