S0fy presenta “Repetirte”: “La elección consciente no desactiva automáticamente lo que el cuerpo aprendió a sentir”

Charlamos con s0fy a propósito de su nuevo lanzamiento “Repetirte” y profundizamos en los conceptos que están detrás de la composición, además de repasar los recursos sonoros y visuales a los que apeló la artista para darle vida a esta canción.


¿De qué nos habla Repetirte?

Repetirte es una canción sobre elegir irse y entender que recordar también puede ser una forma de repetir. Me inspiré en el Arcano de Los Enamorados para explorar la tensión entre el amor que da paz y el que se vive como intensidad, aunque haga daño.

La frase “tuve que elegir caminos” refiere a una decisión consciente: alejarse del vínculo. Una acción racional que se enfrenta a la contradicción de que la mente y el cuerpo siguen volviendo. Pero la repetición no es el contacto, sino la memoria, el deseo y la fantasía.

En la canción, Los Enamorados no representan unión sino un vínculo tabú, con cierta asimetría emocional: aunque la elección se sienta correcta, no es completamente liberadora. Lo prohibido no excita por ser clandestino, sino porque no es claro ni puede nombrarse del todo:

“Texting you, nudo en la garganta”
“Como tu aura no hay, me falta”
“Espero pero no se pasa”

No es una canción de reclamo amoroso sino de lucidez emocional: habla del momento en el que entendés que ya te fuiste, pero todavía habitás el lugar interno que esa persona ocupaba. La repetición ocurre en la expectativa, no en el encuentro.

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¿Cómo fue el matcheo entre beat y letra? ¿Cuál fue la búsqueda sonora y cómo fue el trabajo con el productor?

Como en la mayoría de las producciones con GRINDHOUSE, yo ya venía con una idea, una letra y un beat de referencia. El trabajo empezó readaptando ese beat sin perder su estructura original, respetando la tonalidad y el BPM.

Desde el principio insistí en buscar un clima witch house con elementos de hyperpop, pero después de descartar varios beats terminó apareciendo: un dark pop / pop alternativo triste, con partes tranquilas y casi ambient que contrastan con un estallido energético que invita a bailar. Hay coros melódicos, sonidos angelicales y digitales y una atmósfera muy cuidada.

A diferencia de Queen o To2 Toys, el beat se rehizo completamente desde cero sin usar stems del punto de partida. Eso incluso me llevó a modificar la letra: la temática siguió siendo la misma, pero el nuevo sonido me pedía otra forma de decirlo.

Decidí conservar solo el puente original —desde “que se caigan las murallas” hasta “soy un ciervo, estás de caza”— donde el deseo aparece como algo depredador. El resto lo reescribí. El estribillo originalmente era en inglés, y a partir de ahí compuse dos versiones nuevas: una más cruda y otra más melódica. Finalmente usamos ambas y ordenamos la estructura juntos.

Fue un proceso largo, de paciencia y confianza mutua. Terminó siendo una de mis canciones favoritas y marcó también la forma en la que quiero trabajar a partir de ahora: con tiempo, dedicación y búsqueda real del sonido.


Repetirte está inspirado en el Arcano de Los Enamorados, pero hablás más bien de un vínculo tabú. En ese sentido, ¿qué valor le das al poder de decisión? ¿Considerás que siempre se puede elegir?

Para mí el poder de decisión existe, pero no alcanza por sí solo. Podés elegir irte, cortar el contacto, ordenar tu vida desde lo racional… y aun así seguir implicada emocionalmente. Ahí aparece la contradicción que trabaja la canción: la elección consciente no desactiva automáticamente lo que el cuerpo aprendió a sentir.

Por eso en Repetirte la decisión no es el final del proceso sino el inicio. Elegir es correrte físicamente del vínculo, pero después queda otra parte más lenta que es dejar de esperar, dejar de imaginar, dejar de proyectar. Y esa parte no responde a la voluntad inmediata.

No siempre podemos elegir lo que sentimos, pero sí podemos elegir qué hacemos con eso. La libertad aparece cuando la decisión deja de ser solo un acto mental y se vuelve una experiencia incorporada. Ahí es cuando realmente deja de repetirse.


¿Por qué encarás Los Enamorados desde la perspectiva que elegiste en Repetirte?

El arcano, a diferencia de la creencia popular, no habla tanto de unión romántica sino de una decisión. En muchas representaciones aparece el Edén: la calma por un lado y la tentación por el otro. No es “amor sí o no”, sino elegir entre lo que hace bien y lo que atrae aunque no sea seguro.

Desde ahí quise pensarlo en primera persona. Varias veces me encontré vinculándome con personas muy intensas, muy magnéticas, pero sin estabilidad. Entonces la decisión no era dejar de sentir, sino tomar distancia igual y atravesar sola todo lo que queda después: la ilusión, la expectativa y esa negación del duelo donde una cree que quizá era la persona correcta en el momento incorrecto.

En el video eso aparece como un pedido de señal. El ritual no busca recuperar al otro, sino entender si hay que soltar. Y con el tiempo entendí que cuando algo no vuelve también es una respuesta: una forma de protección. Ahí el arcano deja de ser romántico y pasa a ser un aprendizaje sobre elegirte a vos incluso cuando todavía esperás algo de esa persona.


¿Hay una compulsión a repetir? ¿Se puede salir de ella?

Sí, pero no siempre es una compulsión hacia la persona sino hacia la sensación. Muchas veces no volvés al vínculo, volvés a cómo te hacía sentir: la intensidad, la expectativa, la promesa. Por eso podés cambiar de historia y que emocionalmente se parezcan igual.

Salir no es dejar de recordar ni dejar de desear, es poder reconocerlo mientras pasa. Cuando entendés qué parte tuya se activa ahí, la repetición pierde fuerza. La canción habla de ese momento incómodo donde todavía hay emoción pero ya hay lucidez: no es libertad inmediata, es empezar a elegir distinto incluso con ganas de volver.


Hay varios recursos simbólicos en la narración audiovisual de Repetirte. ¿Cuál fue la búsqueda estética?

La estética de Repetirte mezcla lo urbano con lo espiritual. Hay flashes, momentos de ensoñación y señales que no sabés si son reales o imaginadas. Conviven lo digital —muy tumblr 2014— con la naturaleza y lo ritual.

También aparecen referencias japonesas y una sensibilidad muy internet: la fantasía como refugio emocional. Es el imaginario de una chica del conurbano bonaerense que crece entre dificultades, pero con acceso a la red, cartas de tarot y pensamiento mágico.

El video no busca realismo sino representar cómo se vive internamente un vínculo: más parecido a un recuerdo intervenido por la mente que a un hecho literal.


¿Qué rol tiene el ángel que aparece?

El ángel representa la intuición y el cuidado, pensado desde una mirada no religiosa sino espiritual, ligada al autoconocimiento.

En Repetirte aparece como una presencia de cuidado: no impide sentir, pero señala cuándo algo no hace bien. Funciona más como conciencia que como milagro. Por eso no une a los personajes, sino que protege, incluso si proteger implica no volver.


Encontramos elementos que hacen a la narración desde un plano simbólico. ¿Cuáles podés mencionarnos y qué anclaje tienen en el universo artístico de s0fy?

Hay varios símbolos que aparecen y todos tienen que ver con cómo interpreto la realidad desde mi universo.

La pareja que me cruzo y miro con cierta envidia representa la idea de estabilidad: no tanto una persona puntual, sino la fantasía de un vínculo claro, algo que contrasta con la ambigüedad que atraviesa la canción.

El cruce de vías del tren funciona como un portal. En mi imaginario, los espacios urbanos del conurbano siempre tienen algo liminal, como si fueran lugares donde lo cotidiano y lo emocional se mezclan.

Los auriculares con los que empieza el video marcan la entrada al mundo interno. Desde ahí todo se vuelve más mental que literal: memoria, imaginación y deseo conviven sin una frontera clara.

Y cuando paso por el altar del Gauchito Gil y su imagen aparece en la edición, no es casual. Me detengo porque reconozco otra forma de fe popular, muy presente en los barrios. En mi proyecto conviven lo esotérico, lo ritual y lo cotidiano: cartas, señales, creencias. No desde la religión institucional, sino desde la necesidad humana de pedir protección o sentido cuando algo no cierra.

En el universo de s0fy, todos esos elementos muestran lo mismo: la experiencia emocional no se vive solo hacia adentro, también se proyecta sobre la ciudad, los objetos y las creencias que nos rodean.

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